Estamos a
finales de noviembre. Me gusta la nueva amistad que tengo, que habla conmigo y
va a ver mis partidos, pero preferiría ser más que amigos si no fuera porque yo
no quiero tener novio, eso no sirve para nada, en mi opinión. El equipo va muy
bien, aunque estudiabantes va mejorando, cosa que nadie se espera, pero
nosotros también, cada vez nos acercamos más a las chicas al poder. El estudio
va bien, no me olvido de él por pensar en el chico que me gusta, eso sería una
tontería, estoy aprobando muchos, pero suspendiendo algunos.
Es
veintiocho, hoy tengo un examen de matemáticas, estoy algo nerviosa, creo que
me lo sé. Es miércoles, esta es la primera hora, el examen será a la tercera,
estoy repasando mientras no llega el profesor de lengua, la clase está hablando
y chillando, se forma un escándalo y yo no me puedo concentrar bien, llega el
profesor y empezamos las clases.
Dos horas
después hacemos el examen, mientras lo hago creo que no me lo sé. Es un poco
complicado, he estudiado, pero no puedo centrarme.
En el
recreo me quedo con las ganas de aprobar, pero creo que lo voy a suspender. Iván
se acerca a hablar conmigo.
― Hola
Carmen ― me saluda él.
― Hola ―
le digo yo
― ¿Qué tal
en el examen? ― Me pregunta.
― No lo sé
― le digo yo ― espero que bien ― haciéndole una pequeña mentirijilla, porque
creo que suspenderé.
― ¿Y el
equipo de baloncesto? ― Pregunta él.
― Vamos
bastante bien ― le digo yo.
― ¿Sabes
qué me ha dicho Rubén? ― Dice él ― que le gustas.
― ¿En
serio? ― Le digo yo ― no creo.
― ¿No me
crees? ― Me dice él con tono de sorprendido ― dice que te va a pedir salir,
pero no está preparado, no le digas que te lo he dicho
― Mi boca
está sellada ― le digo yo.
Por la
tarde tengo un partido de baloncesto contra las chicas al poder, estoy muy
nerviosa, hoy el día va de nervios, por lo menos me han dicho Iván, Rubén,
Chuko mis padres, mi hermano, mi cuñada y algún primo mío irá a verlo. Da gusto
que la gente que te aprecia te vea, porque sientes que te alaban, te apoyan y
estarán orgullosos si ganamos, en ese aspecto me alegra que en un momento de
tanto nervios nos ayuden.
Estoy en
el estadio. Lo más triste de que nos ganaran es que jugamos en nuestra propia
casa. Vamos a los vestuarios, saco de mi bolso del Barcelona la ropa de juego. Normalmente
es una camiseta morada con rallas amarillas y un pantalón violeta, la segunda
equipación es básica, una camiseta azul y un pantalón amarillo. Después me
pongo los bambos y salgo a jugar.
Durante
el partido marcamos muchas canastadas, pero ellas también hacen muchas, como en
todos sus partidos. La gente hace la ola, aplaude cuando canastamos y grita
“grito al viento”. Debo admitir que están hiendo peor las chicas al poder de
como yo pensaba. Al acabar el partido estamos empanando, tiramos los dos
equipos, ellas meten una canasta, sin embargo, Alba, no. Yo estoy enfadada,
puede ser que sea un partido complicado por el equipo que competía contra
nosotras, pero grito al viento hemos hecho un partidazo.
En la
salida mis amigos y familia me felicitan, algo que nos relaja. Se acerca Rubén
a mí.
― Hemos
perdido ― le digo yo.
―
Tranquila ― me dice él ― habéis hecho un gran partido.
― Gracias ―
le digo yo ― algo es algo ― de pronto se pone de rodillas delante de mí.
― Mira
Carmen ― empieza una frase ― sé que nunca me he atrevido a decírtelo ― me coge
la mano ― pero ¿Quieres salir conmigo?
De pronto
me despierto, todo ha sido un sueño.

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