Hoy es jueves, acabo de llegar al
instituto y Iván no ha llegado todavía pero unas chicas de mi clase se me
acercan.
― ¿Carmen
quién es el más guapo de la clase? ― Me pregunta ella.
― La
verdad no me gustan muchos chicos ― le digo yo ― solo los morenos, altos, de
quince o más años…
― Rubén es
perfecto para ti ― me dicen ellas. Él es un poco guapo, pero no hay que
exagerar, es el cotilla de la clase, el atraído por alguna que otra chica, lo
conozco más de vista que de hablar con él, pero según dicen es muy vergonzoso y
se suele comunicar mediante mensajes o cartas.
― A lo
mejor tiene algo de guapo ― le digo yo ― pero no es para tanto.
― ¿Te
gusta? ― Me pregunta ella.
― No,
puede ser, ― le digo yo ― a lo mejor un poco.
― ¡Atención
a Carmen le gusta Rubén! ― empieza a chivarse y yo le tapo la boca ― Vale, vale
― me dice ella.
A
continuación llega Iván, que cotillea y habla con ella sobre el chico que me gusta.
Esta clase está muy en la edad del pavo, parece que solo les interesan los
chicos guapos, hay muchos, pero no me suelen llamar la atención. No me gustan
los besos, los abrazos ni nada de eso, es algo molesto, además de que entre los
deportes, el estudio, y los partidos que veo por televisión o en el estadio, no
tengo tiempo para relaciones. Llega el profesor y empezamos las clases, dos
minutos después llega Rubén y Chuko, que según tengo entendido son íntimos
amigos, Iván, que es un distraído a lo que dice el profesor, empieza a
contárselo a ellos, yo estoy atenta a lo que dice el profesor. Nos dice lo que
nos tenemos que estudiar y nos manda ejercicios.
En el
recreo Iván está hablando con Rubén y Chuko, no sé qué se cuece por ahí, pero
supongo que será sobre mi atracción. La gente lo exagera creo yo, no es para
tanto. Hay chicos más guapos que él, si me pidiera salir le diría que no,
porque no me interesa. Después viene Iván solo, presiento que me va a hablar de
él.
― Carmen ―
me llama él ― ¿Es verdad que te gusta
Rubén?
― Solo un
poco ― le digo yo ― ¿Eso qué importa?
― Que dice
que también le gustas tú a él ― me dice Iván.
― ¿Y? ― Le
digo yo, viniendo de mi viejo amigo puede ser cierto, pero no me fío.
― ¿Si él
te pidiera salir tú que le dirías? ― Me pregunta.
― No es
que no le quiera ― le digo yo ― pero no quiero tener novio.
― ¿Y
siendo Rubén tampoco? ― Me pregunta él.
― ¿Por qué
él iba a ser una excepción? ― Le pregunto yo, una chica sincera, aunque no
mucha gente se fía de mí.
― Vale ―
me dice y asiente con la cabeza.
Sinceramente,
no creo que sea necesario salir con alguien como él, lo prefiero como un
conocido o amigo. Después Iván vuelve a acercarse a él, yo hablo con mi amiga
Alba, amiga de cría y compañera en el equipo de baloncesto, es un poco más alta
que yo, mide 1,82 y es defensa, usa mucho la cabeza y hace de tapón cuando
quiere canastar. Nos conocemos desde los cuatro años y después de Iván es mi
mejor amiga, aunque la verdad, con ella me junto más, tanto en el patio como
por las tardes.
Por la
tarde como con mis padres y les hablo de los nuevos deberes y de mis clases, todavía
me está costando acostumbrarme al nuevo curso. No tengo nada que hacer esta
tarde, así que tengo rato de sobra para tocar la guitarra, pasear y ponerme con
el teléfono móvil. Volviendo a la comida, normalmente los sábados como con mi
hermano y mi cuñada, así que dentro de dos días vamos a comer juntos.
Acabamos
de comer así que por el momento me voy un rato con el teléfono móvil por las
redes sociales la gente me pregunta cosas como “¿Es verdad que te gusta Rubén?”
Y yo les respondo que solo un poco, parece que a la gente no le queda claro,
creo que esta clase no va a hablar conmigo de otro tema. Así que decido escribir
un nuevo estado “La gente exagera que me gusta Rubén, tiene algo de guapo, pero
hay chicos más guapos que él”. Lo tengo como amigo desde que lo conocí el día
de las notas, él me envió la petición y de vez en cuando hablamos. Después me
pongo con los juegos, como el de fútbol de hacer penaltis que me bajé durante
el verano, es un juego bastante interesante, en el teléfono es uno de los que más
me gustan y me divierto con él.
Me levanto
y me pongo a hacer los deberes, tengo pocos así que hoy es un día tranquilo. Lo
que más me pone de los nervios son los rumores que sacan, apuesto que enseguida
lo empiezan a contar por todo el instituto. De todos modos, yo siempre intento
ir centrada al estudio, cosas como el equipo de baloncesto o mi pasión por la
música, lo demás es como si no existiera.
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