domingo, 10 de febrero de 2013

Cap. 4: Inicio de la temporada


Pasan los días, de momento poca gente sospecha de Rubén, pero no soy adivina, no sé lo que va a pasar. Creo sinceramente que lo nuestro no tiene futuro, a él solo lo conozco de vista, además no soy yo la que dice que sea guapo, dicen mis compañeras que es perfecto para mí, yo no lo creo así, aunque tampoco quiero que él se sienta mal con todo esto. En lo que llevamos de curso, nunca hemos hablado, porque yo, más que ponerme a hablar con una persona, prefiero que sea él el que se ponga a hablar conmigo. El estudio de momento va bien, aunque es mucho trabajo, pero lo intento llevar al día. De momento no ha habido ningún examen, pero eso no quiere decir que no hayamos empezado a trabajar, para mi opinión la mayoría de profesores que me han tocado son muy exigentes, pero con mi planificación y el trabajo diario lo intento llevar bien. Todo esto no quiere decir que mi trabajo sea bueno durante todo el curso, casi siempre lo es más al principio, pero luego no tanto.

Me levanto de la cama, como todos los días me tomo la leche, aunque no tengo mucha hambre. Me pongo una camisa azul tirando a negro de manga corta, un abrigo marrón oscuro que abriga poco y unos pantalones negros largos. Me cojo el almuerzo, que hoy es un bocadillo de jamón, uno de mis favoritos y me voy al instituto escuchando la música de mi teléfono móvil como siempre. Siempre que salgo suelo escucharlo, aunque claro, en la puerta del instituto lo apago, aunque la verdad, no sé para qué lo pongo si mi piso está muy cerca del instituto, no me da tiempo a escuchar casi ninguna canción.

Ya estoy en el instituto, Iván y sus amigos de la clase están hablando y riéndose. Es un chico muy amistoso, no sabe estar solo, siempre está con los amigos hablando, jugando con ellos a algo o paseando su compañía un rato, su grupo de amigos es enorme y vaya donde vaya le sigue uno. Yo me apoyo un rato en la pared de ladrillo, prefiero eso antes que hablar de cosas con mis compañeros como quién es más guapo. A veces, si no quiero sacar ningún tema, prefiero callarme las cosas, quedarme un rato sola o acercarme a escuchar pero no decir nada. Ahora mismo no tengo ganas de sacar ningún tema, así que me voy a callar.
Hoy es 27, el primer entrenamiento, tengo ganas de empezarlo, así que creo que la tarde va a ser más entretenida que la mañana. El entrenador no dio ayer ánimos, nosotros tenemos muchas ganas, ya hace unos cuantos meses que no me junto con ellos, así que hoy solo va a haber un entretenimiento. Entrenamos a las cinco, normalmente suele ser a esa hora o a las seis y los partidos a las seis o a las siete.

Más tarde en el patio me voy con Alba. Dice que está muy entusiasmada por empezar a jugar con todo el equipo, ella es así, pero tenemos ganas de volver muchas y esperamos que sea un inicio bueno.

Al volver a casa en la comida les hablo a mis padres sobre que hoy volvemos a entrenar. Mi madre normalmente trabaja, pero mi padre solo de mañanas, así que él suele ir a verme. En los entrenamientos solo pueden ir los invitados por nosotros, pero en los partidos oficiales pueden ir todos los que quieran, siempre y cuando les den permiso en el pabellón del equipo. Yo siempre intento que mis padres me vean jugar, porque si no me ven no me siento muy a gusto, aunque por otro lado, a veces la gente critica a alguno, pero casi siempre nos anima. Tampoco va mucha gente en los entrenamientos, solo algunos a los que los jugadores invitan.

Estoy en el pabellón de entrenamiento del equipo. Saludo a todas mis amigas y a alguna que otra le doy algún abrazo. Hablamos un poco sobre las vacaciones, sobre cómo nos van las clases a cada una y sobre qué pensamos respecto a volver. La mayoría están como yo en ese aspecto, pero también tan emocionadas como Alba. Mientras las pivot y las aleras practican las canastadas nosotras las bases practicamos las carreras hacia la pista del otro equipo y junto a las escoltas los pases y quitar el balón. Después practicamos un poco, como si fuera un partido, me alegra estar con Alba, mi amiga de la infancia, porque no hay nadie mejor para compartir las cosas que con  ella. En general es un entrenamiento tranquilo, mis padres y los de algunas de mis amigas han estado también.

El día siguiente, el veintiocho es similar. Simplemente hay un saludo y una conversación con alguna chica que me cae muy bien. Este día viene Iván y da gusto verlo, porque siempre que lo ve da ánimos a mi equipo. Yo tampoco suelo invitar a mucha gente, aunque a veces me gusta estar con los amigos, no tengo muchos, aunque sí que es verdad que Iván me presenta a muchos.

Hoy es veintinueve, el partido, estoy un poco nerviosa, porque hemos entrenado bastante, pero nada más empezar una temporada siempre hay algo más de nervios, luego esto se hace normal. Nuestro rival es bastante bueno, pero cuando ganamos acabamos felices, eso sí, solo estaré contenta si ganamos, soy muy competitiva, no me gusta perder ni a las canicas, cuando perdemos todo se me echa abajo y me da rabia, a veces algún amigo viene a relajarme, pero tampoco siempre.

En clase Iván me pregunta sobre el nuevo equipo de baloncesto y alguna cosa sobre Rubén. No me gusta que nada más empezar el curso ya estén diciéndome este tipo de cosas, la juventud hoy en día es una exagerada, no hay casi ningún chico guapo en la clase, tampoco por un suspenso me arruino la vida, ni por faltar un día significa que no venga nunca, eso es lo que pasaba el año pasado, aunque este nuevo puede volver a pasar.

Ahora estoy en el estadio del equipo, jugamos en el nuestro y si perdemos se reirán todos de nosotros. Lo bueno de esto es que la mayoría te dan ánimos, pero si pierdes todos acaban tristes, nosotros ganamos varias veces, pero también perdemos alguna. Empieza el partido, juego yo, pero Alba no, ella está animando, tiro a la canasta y me hacen el tapón, lo cogen y van ellos y canastan, luego lo van pasando, nos lo intentan quitar, pero marco un doble, después un tiro libre nuestro, que marcamos, se acercan ellos a nosotros y nos lo meten, lo quita nuestro alero, se lo pasa al escolta, me lo pasa a mí y marco. Durante todo el partido escuchamos que nos dan ánimos mucha de la gente que viene a vernos, que yo conozco han venido mis padres, mi hermano, mi cuñada,  Iván, Chuko, aunque más que alabar presume diciendo que él juega mejor que nosotros. Al final del partido ganámos 53 – 42 que para acabar de empezar y que este equipo sea muy bueno está muy bien.

Al final me felicitan Iván y mis padres por el trabajo empleado.

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